Ultimas rese?as

smile smile smile smile smile smile smile smile smile smile smile smile smile smile smile smile smile smile smile smile smile >

lunes, 7 de mayo de 2018

Prohibido creer en historias de amor, de Javier Ruescas

¡Hola a todos! A horas de una nueva visita de Javier Ruescas a nuestro país, les traigo la reseña de su último libro, que como ya saben tiene una portada hermosa, y que a pesar que al principio me resultó un poco chocante terminó sorprendiéndome y haciéndome gritar de madrugada porque OMG.


Título: Prohibido creer en historias de amor
Autora: Javier Ruescas
Año de Publicación: 2018
Páginas: 320
Editorial: Montena
ISBN: 978-987-3820-94-6
Sinopsis: Cuando tienes diecisiete años y toda tu vida pasa en YouTube, llega un momento en el que ya no sabes quién eres.
Eso es precisamente lo que le sucede a Cali: su familia tiene un canal con dos millones de seguidores y su novio es el youtuber más conocido del momento.
Héctor vive en una residencia de menores y lucha por averiguar de dónde proviene. Pero el único recuerdo que conserva de su pasado es un casete con una canción que toca siempre en el metro con la esperanza de que algún día alguien la escuche y la reconozca.
Y ahí es donde se cruzan sus miradas. Las vidas de ambos quedarán entrelazadas para siempre cuando descubran el origen de la canción, el póster de una película olvidada y un cine abandonado lleno de secretos...
Todo sin romper la única regla que Héctor sigue a rajatabla: Está prohibido creer en el amor.
¡Muchas gracias a Penguin Random House por el ejemplar! 

Opinión personal 

Javier Ruescas es de esos autores que atrae, no solo por sus libros, sino porque es uno más de nosotros, siempre presto a mirar en todas las fotos que uno lo etiquete en las redes, a dar RT, a leer las reseñas, y, sobre todo, a hablar de libros con la misma pasión que lo hacemos muchos BBB's. Además, en Argentina ya lo tenemos un poco adoptado, y saber que viene a la feria siempre es un placer, aunque uno este a 700 km de distancia y por más que se esfuerce no llegue a verle ni la sombra. Llevo leídos 5 libros de su autoría, y siempre me hace desear leer más, ya que en todos un poco me sorprende (menos en Pulsaciones, que, aunque me gustó, no me resultó tan shockeante como al resto y me resultó bastante previsible).
Javier es dueño de un estilo único, donde uno no puede evitar sentirse partícipe de la historia, tanto en sus novelas y cuentos como en las aventuras que narra en redes sociales, de sus viajes y demás. En este libro, al menos en lo personal, no pude evitar empatizar con la historia de la protagonista, y en un momento incluso tuve que pausarlo por un rato porque me generó angustia por lo que estaba pasando, que si bien era requirente para la historia y para demostrar la poca privacidad que nos permiten las redes, no pude evitar sufrir como en carne propia la humillación de la protagonista y la soledad que sentía al ver que quienes debían protegerla pensaban más en como explotarla.
La lectura (sacando esa parte para mi) es súper ágil y uno tiene dificultades a la hora de ponerle pausa. Pensaba en el libro todo el día, y estaba ansiosa por poder seguir descubriendo los misterios que la historia le deparaba a los protagonistas, y aunque algunas cosas me resultaron medianamente previsibles, en ningún momento decayó mi atención con la historia. Además, no puedo evitar reconocer que el hecho de que haya conectado este libro con otro que leí me hizo gritar de madrugada y empezar a gritar a otra gente para que lo lea. Si leyeron el otro libro al que hago referencia, seguro entienden, y tengo que decir que amé ese momento y que, probablemente, fue lo que me hizo amarlo del todo. Culpable? Culpable. 
La historia trata de una chica que vive inmersa en las redes, ya que sus padres pensaron que abrir un canal de YouTube serviría para salvar su matrimonio, e involucraron a sus hijas en eso. Este juego que iniciaron se torno con el tiempo en algo bastante peligroso, donde el límite entre la privacidad y lo público aparece difuminado y casi inexistente. Es por eso que ella se siente invadida, y no aprecia el juego de la misma manera, sintiendo que no pertenece a su familia. Entre eso, conoce a Héctor, un chico algo problemático que vive en un residencia de menores, y a quien básicamente le asignan cuidar. Ambos terminan enlazados en una historia de canciones, películas y un viejo cine abandonado donde los amantes de Cinema Paradiso no van a poder evitar soltar una lágrima. 
Ese fue otro punto fuerte, al menos para mi gusto: el amor por el cine que se transmite en estas páginas, además del protagonismo que tiene en la historia. Desde el momento en que la trama vira hacia la importancia de la película para averiguar el origen de la canción y terminan en el viejo cine abandonado, el libro se me tornó completamente adictivo, y no podía evitar querer permanecer sumergida en la magia que irradiaba ese lugar. Es que, en definitiva, el cine tiene un encanto propio, y aun cuando nosotros estamos acostumbrados a salas modernas, no puedo evitar recordar cada película que vi en salas de cine mas tradicionales y pequeñas, con esas butacas de teatro, que todavía rechinan, forradas en cuero/cuerina o similar, que se hunden en el medio, con un respaldar más corto, reposabrazos de madera... Y la pantalla, rodeada por las cortinas del escenario de un teatro, ocultando entre sus piernas magia que queda por fuera de la imagen que se reproduce, casi como si fuera un secreto...
Cali es una chica que, como les contaba, siente que no pertenece, pero eso no evita que gran parte de su vida este relacionada con YouTube. No sólo porque su familia tiene un canal, sino porque su novio, Gerard, es uno de los youtubers más famosos; su mejor amiga, la hermana de Gerard, también tiene su propio canal, y su mejor amigo, si bien no tiene canal, es un artista estrella y todos concurren de manera asidua a diferentes eventos para influencers. Cada uno es estrella a su manera, aunque Cali no puede evitar encontrar dificultades para sentirse cómoda en ese rol, y preferiría definitivamente llevar una vida algo más tranquila y privada. Tiene sueños propios, que muchas veces rivalizan con lo que su familia espera de ella, y eso me hizo sentir incómoda más de una vez, ya que sus padres parecían más niños con cámaras que adultos dispuestos a proteger a su hija, en especial su madre. Es un personaje que me gustó mucho y que me hubiera gustado que sufriera un poco menos, que alguien la contuviera (a mi se me dificultaba hacerlo a través del papel).
Por otro lado, Héctor es un chico que se crió de casa en casa, con nada más que una canción a cuesta. Muestra la crueldad del sistema de adopción, donde muchas veces los chicos en vez de que le hagan un bien, terminan sufriendo inestabilidad familiar y el desprecio de mucha gente que parece los confunde con un muñeco y a la primera que la cosa se pone difícil se lava las manos. Todo lo que tiene de su familia biológica es una canción, y su meta es encontrar el origen, de manera que lo guíe hacia su madre. Fue un personaje que al principio me resulto algo chocante, pero con el correr de las páginas, mientras se iba desprendiendo de sus capas exteriores, termino enamorándome un poco. 
Hay muchos otros personajes, como el padre de Cali, que fue el primero en reaccionar un poco a que su hija no era sólo material de consumo para el canal; su madre, que tiene la mente fija en el canal y los suscriptores, y, obviamente, en el que diran; Gerard, quien es magnético y que me cayó bastante mal hasta que recapacita un poco; Tesa, su hermana y la mejor amiga de Cali, quien la acompaña un poco en su búsqueda de espacio propio y la ayuda a encontrar un lugar donde simplemente ser ella; Silas, su mejor amigo, quien es un artista en extremo talentoso y ve a Cali por quién es y cree en ella más que ella misma; y podría seguir un buen rato más, ya que todos los personajes, aún lo que hicieron cosas reprobables, tienen características que los hacen memorables.
El final tiene varias cuestiones, algunas de las cuales me resultaron un poco predecibles, como el tema Gerard/Cali (aunque solo a medias, porque la otra parte me hizo gritar), y hubo cosas que no me esperaba para nada, como el resultado del sorteo (aunque adiviné al culpable enseguida) y todo lo relacionado a Héctor. Sin embargo, la mención a lo inesperado es la verdadera identidad del fotógrafo misterioso al que Cali tanto admira, Harlempic, que fue algo que me dejó boquiabierta porque sinceramente no lo vi venir (y fue algo que me gustó mucho y me ayudo mucho a comprender a alguien). 
En definitiva, es un libro precioso, que recomiendo mucho leer, aunque con calma, sobre todo si son medio sensibles como yo y suelen empatizar demasiado con los personajes literarios y tienen un gran cariño por su privacidad, como me pasa a mi. Y, si tienen la oportunidad de ir a la feria o a alguno de los eventos donde va a estar Javier, vayan por mí, consigan si pueden este libro u otro y háganlo firmar, ustedes que pueden... (yo los envidiaré desde mi casa mientras lloro mirando por redes sociales todo). 

Frases preferidas

  • A veces, el valor de los sueños radica, no en las fantasías que imaginamos, sino en su poder para entretenernos sin recordar la realidad. 
  • Se puede saber tanto de nosotros por las historias que contamos...
  • Hay algo fascinante y aterrador en ver a un adulto llorar, pienso de nuevo. Porque de pronto comprendes que ellos también sufren y han sufrido, igual que aman y han amado antes que tú, y que han cometido errores que les perseguirán toda la vida. 

Recomendado 

Si te gustó El (sin)sentido del amor, este libro es para vos más que una obligación, una necesidad.

5 comentarios:

  1. Hola Lulu!
    TENGO MUCHAS GANAS DE LEER ESTE LIBRO, BASTA. VOY A TERMINAR VENDIENDO MI ROPA PARA COMPRAR LIBROS (?
    El (sin) sentido no me gustó, pero me copa como escribe Javier (sumado a que es un amor de tipo) espero poder leerlo pronto aunque no llego ni ahí para firmarlo u.u
    ¡beso y gracias por la reseña!

    ResponderEliminar
  2. Nunca leí a Javier, aunque algunos de sus videos me han gustado. Acá no se consiguen sus títulos lamentablemente.

    De todos sus libros, este es el que más me llama la atención. Y a mí en lo personal no me molesta lo predecible porque siento que la trama de un libro tiene que conducir al final, que es correcto que algo sea predecible porque para eso se construye toda la historia con ese punto final en mente. Pero no sé, si lo leo te cuento qué me parece xD

    ResponderEliminar
  3. Hola!!! No tenía ni idea de que trataba este libro hasta ahora. Me da curiosidad leer como Javier trabaja ese límite, del que hablas, de lo que es privado-público y como afecta a la persona. Una consecuencia de las redes. Me gustaría saber si Héctor puede dar con su origen.
    Besos!!

    ResponderEliminar
  4. Hola, Luz!
    Yo también lo leí hace poco para llegar justo a la presentación de Javier en la Feria. Lo sigo hace bastante tiempo, como autor y como booktuber. Tiene un estilo muy particular que siempre hace que no pueda soltar sus libros. Este no es la excepción. Lo disfruté mucho (incluso más que el Sin Sentido...).
    No quiero que llores, pero te cuento que tuve la chance de ir al encuentro booktuber y a la firma del día siguiente y fui muy feliz (voy a hacer spam y dejarte mi experiencia de esos días http://bibliofilasincura.blogspot.com.ar/2018/05/feriadellibro-dias-8-y-9-encuentro.html).
    Me alegro que lo hayas disfrutado :)
    Besos

    ResponderEliminar
  5. Luz! Sí, te estoy stalkeando el blog, para ponerme al día jaja.

    Me gusta, quiero leerlo. Hace bocha que no leo nada de él, desde Play, básicamente. Pero tengo ganas de probar este o El (sin)sentido del amor.

    Me llama, me llama... y eso que te metas tanto en la historia es un punto a favor, así no me aburro y no lo dejo por la mitad.

    Un beso.

    Leo

    ResponderEliminar